Hola a todos de nuevo!
Me da lástima conmigo mismo por haberme privado de seguir escribiendo mi blog. No mucha gente me lee, pero mi consuelo es el proceso karmático que atravieso cuando lo escribo.
Creo que escogí el mejor día para volver a escribir... Mañana son las primarias, y verdaderamente, más allá del deseo que tengo de que gane uno u otro candidato, solo espero (como muchos venezolanos) que cambie el rumbo del país que hasta ahora ha estado signado con escasez, inseguridad, maltratos, abusos (de poder y de mentes) y de racismo político... Si, a mi me gusta llamarlo ¨racismo político¨, porque no se puede llamar de otra manera a la discriminación que haces de otras personas basados en sus creencias políticas. Yo siempre he tenido marcadas diferencias con las personas que militan con el actual presidente de la república, y nunca me he callado en el momento de hacérselos saber, pero entre eso y discriminarlos, hay una muy marcada diferencia. Cada vez que escribo estos párrafos con tendencias políticas me doy cuenta de lo alejados que están los medios de comunicación de uno u otro bando en tildar de ¨conspiración¨ lo que algunas personas como yo hacemos, que escribimos por placer, por desahogo, por karma, en lugar de ser nuestro trabajo. Volviendo al tema, el verdadero protagonista de esta fecha tan importante para nuestro país debería ser el venezolano, pero como siempre las aspiraciones políticas sobrepasan todas las intenciones de ciudadanía que pueda tener un país entero. Los partidos políticos EN GENERAL son ¨mucho cacique y NINGUN indio¨. Todos les encanta hacer política, pero donde sus caras figuren, no donde se acepten críticas, ideas constructivas e innovadoras o donde se acepte el voluntariado que está dispuesto a trabajar de manera desinteresada, todo por construir un mejor país.
Para aquellos que no lo saben, que son la mayoría, tengo un familiar muy cercano que sufre de diábetes e insuficiencia renal. En mis cortos 27 años, nunca había conocido una enfermedad que fuera tan inclemente e implacable con el ser humano. Va paralizando de manera paulatina todos los órganos más vitales del ser humano y las vías circulatorias hasta volverlas intransitables por la sangre. Va carcomiendo tejidos hasta volverlos inservibles y no conforme con eso va desintegrando el alma y el espíritu de una manera asombrosa. De verdad no creo que este familiar cercano hubiese tenido tanto espíritu de vida como el que tiene ahorita y tanto deseo de vivir si no fuese por la admirable familia que lo rodea. Personas abnegadas al cuido que de manera desinteresada se encargan de cada uno de los detalles y necesidades de una persona que sufre semejante enfermedad.
Hace días, conversando con mi futura esposa, ella llegó a una conclusión que me sorprendió, y es motivo por el cual estoy escribiendo lo que hoy escribo. Hay lugares donde no existe la redención. Desde siempre en nuestra sociedad y en todo el mundo ha existido la diferencia entre razas, credos, estatus social, tendencia política, etc., pero no en estos lugares. Si bien es cierto que las familias acaudaladas pueden evitar que ellos y su prole sufra (o se aproveche) de los embates de la corrupción y de los lugares frecuentados por las personas de escasos recursos, entiéndase por ejemplo, la cárcel; hay lugares en los cuales por más que tengas todo el dinero del mundo, Dios te coloca en estado de igualdad de condiciones increíble con gente que no tiene ni para comprar el hisopo que tu te metes al oído, como por ejemplo, los centros de diálisis. De nada vale los yates que tengas en el club, de nada vale el carro que tengas estacionado en tu casa, o el sector donde vives, o la cantidad de sirvientes que tienes, o de lo mucho que trabajaste. Si alguna vez te aprovechaste de una persona de bajos recursos para lograr que hiciera algo por ti en contra de su voluntad, si alguna vez robaste, si alguna vez humillaste, si alguna vez menospreciaste, o si simplemente no hiciste nada, Dios te coloca en esos lugares para que te des cuenta de que nadie es mejor que nadie, que todos somos iguales y que es estúpido de tu parte pensar que la suerte o el éxito de una persona venga dado por el color de su piel o su procedencia. Como dice el gran poeta Rubén Blades: ¨Los blancos huesos de un muerto pueden ser de cualquier raza, si la muerte no discrimina, entonces, que la vida tampoco lo haga¨.
He visto personas con todo el dinero del mundo, que llegan en carros lujosos y con prendas y dinero al lado de personas que no tienen el dinero suficiente para llegar al centro. Nada es más sabio que el futuro para hacerte entender lo estúpido que fuiste en el pasado. Usa todo el dinero que esté a tu alcance para tratar de evitar llegar allí, pero eso no depende de ti.
Las lecciones en humildad y en correspondencia con el lugar de donde vienes no son pagas ni son obligatorias, pero te aseguro que en algunos casos son dolorosas e inevitables. Las personas que se creen mejor que otras personas siempre vuelan muy alto, por eso es que sus caidas son tan estrepitosas y dolorosas. Prefiero pisar tierra que andar volando. Prefiero corresponder con mi prójimo que con lo que mi prójimo quiere que sea. Prefiero ser yo por lo que soy.
El otro tema que quería tratar era la inseguridad, pero les prometo que haré otra entrada más temprano que tarde.
Me falta poco, muy poco para casarme y empezar una nueva etapa en mi vida. Aquellos que sean pesimistas con el amor, por favor, déjenme vivir mi ilusión. Yo sé que tienen toda la experiencia del mundo, pero este amor que yo siento es como ningún otro. Nadie escarmienta en cabeza ajena y todos creemos que tenemos la razón, pero siempre he creído que en cuestiones sentimentales debes tomar decisiones basado en lo que tu corazón te dice y no lo que otras personas me dicen.
Por lo pronto, mientras más se acerca la fecha menos duermo, como más, y la ansiedad llega casi hasta quemarle las barbas a Dios, pero no es una mala ansiedad ni nervios, es espectativa de empezar una nueva etapa de vida junto a mi pareja que tanto amo.
Discúlpenme si estoy demasiado profundo, pero es que hacía tiempo que no escribía. Pero por lo pronto no los quiero abrumar más con mis sentimentalismos e inconformidades. Los sigo dejando con mi Twitter que es mi lado más light y humorístico. Muchas gracias a los que leen mis humildes comentarios en este blog. Se los agradezco de corazón.
Un abrazo.